Tres trucos infalibles para subir cuestas con la bici

Es muy común escuchar que tal o cual ciudad no es apta para la bicicleta “porque tiene cuestas”. También es bastante habitual que “gente entendida” asegure que la razón por la que tanto se pedalea en el norte de Europa es precisamente porque su territorio es plano (para estos entendidos, que en Holanda llueva trescientos días al año o que en Suecia nieve cuatro meses no son problemas tan graves como las cuestas). Así pues, he decidido reunir los tres mejores consejos para superar cualquier tipo de subida, y los pongo aquí con la garantía de que con ellos podréis superar cualquier tipo de cuesta:

1. Si no puedes con ellas, evítalas. Hay varias formas de no subir cuestas con la bicicleta. La forma más fácil es diseñar con antelación un camino lo más llano posible. Aquí en Sampa, por ejemplo, para ir a mi clase de música hago un desvío de casi un kilómetro para evitar una cuesta que no subiría ni con pies de gato. Acabo tardando menos y no me canso tanto. Otra opción es aprovechar la intermodalidad que ofrecen algunas ciudades. En Madrid, los trenes de Cercanías permiten llevar la bicicleta durante todo el día excepto en horas punta.

2. La segunda opción es bastante de perogrullo: bájate de la bici y sube dignamente por la acera. De verdad, no pasa nada. Nadie se va  reir de ti, no hay una inquisición ciclista. Ir en bici no es una competición para ver quién sube más rápido o cansándose menos, se trata de usar un transporte ecológico y rápido y que encima te permite disfrutar mientras te desplazas. Si tu problema es que no te gusta pedalear en las cuestas, sólo tienes que subir andando. Sencillo, ¿no?

3. El tercer truco tiene la ventaja de que encima es bueno para la salud. Consiste en subir, atención, pedaleando. Si te cuesta mucho, pon el plato pequeño y el piñón grande. Si te cansas sentado, pedalea de pie. Si no puedes ir muy rápido, ve más despacio. Si te molesta sudar mucho, llévate una camiseta de muda y un desodorante en la mochila. Puede que te canses, pero es que estás desafiando ni más ni menos que a la todopoderosa gravedad. Si luego te vienen agujetas, señal de que necesitabas un poco de ejercicio (no te preocupes, vienen solo las primeras veces, luego no vuelven)

Y es que parecemos tontos, trabajando todo el día sentados, para poder pagar un gimnasio donde hacemos un esfuerzo que no produce nada y cuando nos dicen de ir en bici nos quejamos de que “hay cuestas”. Venga ya, por favor… 😀

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5 Responses to Tres trucos infalibles para subir cuestas con la bici

  1. Pingback: Al trabajo en bici | Atresillando – El blog del Sr. Tresillo

  2. Pingback: Los diez argumentos endebles contra el carril bici | Doble Fila

  3. Llevo meses intentando subir las cuestas de mi colonia, pero algo parece no funcionar. El plato corto y el piñón grande….¿no es lo contrario? Saludos.

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