El pueblo brasileño

Si seguís las noticias de Brasil sabréis que la situación política vive momentos bastante convulsos. Ayer mismo el Senado aprobó iniciar los procedimientos de impeachment para destituir a Dilma de la presidencia del país. Todo esto ocurre en paralelo a la investigación de la operación “Lava Jato”, un esquema corrupto según el cual los contratos licitados por Petrobrás, la mayor empresa pública del país, eran repartidos entre las grandes constructoras del país a cambio de sobornos. La operación ha salpicado a gran parte de los políticos en funciones. Para que os hagáis idea del tamaño de la crisis política, 58% de los miembros del Senado (el mismo Senado que votó ayer la destitución de Dilma) están siendo investigados por crímenes de corrupción. Es casi habitual levantarse por la mañana y leer en las noticias que la Policía Federal ha arrestado a algún político o se lo ha llevado a declarar. Ni siquiera Lula se salvó de esa humillación.

Pero lo cierto es que los brasileños de a pie viven en un mundo muy alejado de la política. Son un pueblo que se ha acostumbrado a esperar muy poco de sus gobernantes y que han aprendido desde siempre a buscarse la vida. Valga un ejemplo para ilustrar estas palabras:

Hace un mes unos ladrones disfrazados de policías se plantaron a las cinco de la mañana en la puerta del edificio en el que vive un uno de los investigados en la operación Lava Jato. Consiguieron que el portero les abriese la puerta después de amenazarle con meterle en la cárcel por obstrucción a la justicia y, una vez dentro, le apresaron. Asaltaron dos apartamentos (incluido el de un incauto que bajó a quejarse de que no había recibido el periódico) y se llevaron joyas y dinero*. La noticia puede leerse (en portugués) aquí.

Como decía una compañera hace tiempo, imaginad lo que podría llegar a ser este país si tanta imaginación, originalidad y esfuerzo se dirigiesen a hacer el bien.

*Este tipo de asaltos son relativamente frecuentes en Brasil y se les llama arrastoes, escribí un post sobre ellos al poco de llegar aquí.

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