El absurdo caso de la fosfoetanolamina

Billones y billones de dólares, euros y yenes son invertidos anualmente en intentar intentar una cura para el cáncer. Algunos de los centros más prestigiosos del mundo, como el Memorial Sloan Kettering Cancer Centre de Nueva York o nuestro Centro de Investigaciones Oncológicas, se dedican exclusivamente a investigar el cáncer. El problema es que a medida que hemos ido avanzando en el entendimiento del cáncer ha empezado a resultar evidente que se trata de una miríada de distintas enfermedades con orígenes, tratamientos y pronósticos muy diferentes. Actualmente se considera que existen alrededor de 100 tipos de cáncer diferentes en humanos.
Este es el telón de fondo, ahora os voy a contar la historia. A finales de losaños 90 un químico del Instituto de Química de Sao Carlos, perteneciente al  Universidad de Sao Paulo, sintetizó fosfoetanolamina y se iniciaron algunos estudios para ver su efecto sobre células cancerosas. No estoy seguro de si esos resultados se llegaron a publicar, porque no encuentro los artículos, pero parece ser que vieron algunos efectos positivos en células en cultivo y en modelos animales. Para poner esto en contexto esto, hay que decir que hay miles de sustancias que tienen efectos anti-tumorales en el laboratorio. Ese es sólo el primer pasito de un larguísimo proceso para poder comercializar una droga. Hay que intentar responder a muchísimas otras preguntas como: ¿contra qué tipos de cánceres es eficaz? ¿cómo se debe administrar para que llegue a la parte del cuerpo donde debe actuar en una forma activa? ¿cómo actúa? ¿a qué dosis? ¿qué otros efectos tiene? ¿es eficaz en humanos? ¿es seguro? Para resolver esas dudas y minimizar el riesgo para la salud pública, la comercialización de fármacos para fines médicos en humanos debe ser realizada siguiendo una serie de etapas en las que se describe lo mejor posible el compuesto y luego se va probando su seguridad y eficacia en pacientes. Es un proceso largo y caro, y la gran mayoría de los compuestos que entran no llegan a comercializarse. Si os parece que esto es un desperdicio de recursos o que son puros trámites burocráticos, leed un poco sobre talidomida, por ejemplo.
En el caso de la fosfoetanolamina, el compuesto no llegó ni a empezar el proceso, ya que los investigadores nunca llegaron a ponerse de acuerdo con un hospital para iniciar los ensayos clínicos. De hecho, el compuesto ni siquiera está registrado en la agencia correspondiente. A pesar de ello, el químico que sintetizó la fosfoetanolamina en cuestión, un tipo llamado Gilberto Orivaldo Chierica, se dedicó a decir que curaba el cáncer y, durante veinte años, estuvo distribuyendo las pastillas a todo el que se las pedía.  Por supuesto, lo hacía sin ninguna garantía, sin folleto, sin indicar qué dosis tomar, simplemente un montón de pastillas en una bolsa de plástico. En esta entrevista tuvo incluso los huevos toreros de decir: “Yo sabía que estaba interfiriendo en recomendaciones médicas. Siempré pensé que antes o después sería arrestado por ejercer ilegalmente la medicina”. Muchos de los pacientes eran terminales, personas que habían sido diagnosticadas como incurables y que lógicamente estaban dispuestas a probar cualquier solución milagrosa. Pero otros eran pacientes en tratamiento, a los que de manera increíblemente irresponsable y sin basarse en ningún estudio, se les recomendaba que dejasen la quimioterapia, ya que la fosfoetanolamina supuestamente funcionaría mejor en sistemas inmunes fortalecidos.
Esta situación se mantuvo así hasta el año pasado, cuando se aprobó una ley que impedía que la universidad distribuyese drogas con fines médicos sin una autorización médica (aparentemente hasta el año pasado se podía, de la bucrocracia de Brasil no me sorprende nada ya). Entonces tiene lugar un nuevo episodio surrealista, porque muchas personas empezaron a pedir judicialmente acceso a la fosfoetanolamina…. Y sorprendentemente lo consiguieron. De todo Brasil venía gente, con su orden judicial, para exigir que les dieran pastillas de fosfoetanolamina. Cientos de personas consiguieron estas autorizaciones, tantas que la propia universidad tuvo que aclarar que no tenía medios para producir la droga a gran escala. En septiembre de este año un juez, viendo lo absurdo de la situación, decretó que, dado que no había ninguna prueba de que el tratamiento funcionase en humanos, se parase de distribuir la fosfoetanolamina. Pero duró poco la prohibición, algunos días después el Supremo Tribunal Federal autorizó a una paciente a acceder a la sustancia e impulsó que el mismo juez que había dictaminado la prohibición se echase atrás, liberando de nuevo la distribución.
A todo esto, con la noticia en los medios, los pedidos de fosfoetanolamina se han multiplicado. La universidad no consigue producir suficiente, vienen personas del Amazonas, del Nordeste, gente desesperada de todas las esquinas de Brasil, alguna hasta ha llegado a hacer huelga de hambre. Ha habido incluso un momento Breaking Bad: un tipo que, después de dar fosfoetanolamina a su madre y ver que mejoraba, convenció al químico de la universidad a que le enseñase a sintetizarla y estuvo distribuyéndola gratuitamente durante algún tiempo, hasta que la policía le arrestó por “falsificación de medicamentos”. En internet, los foros están repletos de historias de curaciones milagrosas, conspiraciones de las farmacéuticas para evitar que salga a la luz la cura del cáncer y seguir ganando dinero a costa de los pacientes, etcétera, etcétera.
El último episodio ha sido la imputación a la Universidad de Sao Paulo por la producción de las pastillas de fosfoetanolamina sin que exista un farmacéutico responsable. Es decir, la justicia por un lado le exige que distribuya las pastillas y por el otro le acusa de no tener la infraestructura adecuada para hacerlo.
Resumiendo: cuando juntas desinformación, burocracia, alarmismo y falta de sentido común, la mezcla puede ser explosiva. Ojalá se sigan los trámites y algún día se demuestre que la fosfoetanolamina pueda curar algo. Sin embargo, mientras se produzca en un laboratorio de química de la facultad, se distribuya sin ningún tipo de información, se use sin entender cómo funciona y, sobre todo, se les diga a los pacientes que abandonen los tratamientos convencionales, mejor no jugar con la salud.
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10 Responses to El absurdo caso de la fosfoetanolamina

  1. Raúl says:

    Una entrada muy interesante, me ha recordado a la película “Dallas Buyers Club, en la que se cuenta de la historia de los primeros tratamientos contra el Sida, tanto los oficiales como los alternativos. Cuando la gente está desesperada es imposible mantener la cordura. Un abrazo.

  2. Martina says:

    Estupido claro que funciona, como estas convencido, la gente es prueba de ello la gente que lo uso y que estaban condenados y ahora estan sanos.- lo q pasa es q si no ganan no hay interez no?, te has dado cuenta de los efectos se undarios que tienen la quimio y muchos farmacos? A edte no lo aceptan porque los cientificos estan luchando para que sean a un precio razonable. Sabes cuanto cuesta un tratamiento de Temodal, Avastin que son cada 25 dias?, pasan los 500 dolares cada mes. El Aptune o Novo Tte? 22.000 dolares al mes; el farmaco para la Leucemia, un frasco de 90 pastillas para un mes 15.000 dolares x cada frasco. Y que le puedes decir al que esta condenado ya por un cancer terminal? Que espere? No seas inhumano, en vez de criticar con morbo, deberias alegrarte xq esta enfermedad no escoje y cuando llega es como un tsunami abarca con el enfermo y los familiares.

    • Sr. Tresillo says:

      Hola Martina,

      Algunos comentarios a tu exabrupto:

      1. Yo no sé si la fosfoetanolamina funciona o no. De hecho, nadie lo sabe y por eso hay que investigarlo. Como digo en el post, ojalá encuentren que cura algo.

      2. Distribuir una pastilla que se produce en un laboratorio de universidad y promover su consumo sin que exista ni un único estudio en humanos y sin tener ni la más remota idea de su posología, además recomendando que se dejen los tratamientos convencionales, aunque se haga con las mejores intenciones, es profundamente antiético.

      3. Hay que luchar para que la sanidad pública pague los tratamientos de este tipo de enfermedades.

      4. No hace falta insultar para exponer un punto de vista.

      • Ignacio Amigo says:

        Hombre, para “curar” así no hace falta fosfoetanolamina, te basta con una gallina:

        Ahora en serio, hay muchos problemos con el video que envías:

        1) Un test de toxicología en una rata no es suficiente para saber qué concentraciones son seguras en humanos.

        2) Enseñar una serie de casos de pacientes que supuestamente se han curado no dice nada de la eficacia de la fosfoetanolamina. Existe remisiones espontáneas, efecto placebo y muchas otras cosas que podrían explicarlo. Además, enseña una serie de casos escogidos pero, ¿a cuántas personas ha tratado así? Si le ha dado la pastilla a miles de pacientes y muestra las mejorías de tres, ¿cómo sabemos que ha sido la fosfoetanolamina la que les ha curado? ¿quién nos asegura que no ha habido pacientes a los que la fosfoetanolamina les ha empeorado la salud? Si los hubiera habido, ¿crees que los enseñaría en esa charla? Por esas razones se hacen ensayos clínicos y se usan grupos control.

        3) Una opinión personal: ese señor no habla como un médico, habla como un predicador. Juega con la sensibilidad de quien le escucha, cuenta una historia que no quiere convencer con argumentos lógicos, sino apelando a los sentimientos. Es una estrategia ruín, antiética y, si me apuras, criminal.

        Siento mucho que lleguen hasta aquí pacientes buscando una información fiable que no existe. No tiene culpa de nada el que está desesperado y busca una salida. Pero creo que deberían tomarse acciones contra los que, usando el prestigio de una institución, han hecho promesas que no pueden cumplir e incitado a enfermos a que dejen de usar remedios que les pueden salvar la vida.

        On Sun, Nov 22, 2015 at 7:32 PM, Atresillando – El blog del Sr. Tresillo wrote:

        >

  3. Leo artículos como éste y pienso en el caso típico: una persona seguramente inteligente y bienintencionada que falla en su análisis porque parte de bases erróneas, de cimientos falaces que le han contado y que se cree a pies juntillas

    No tengo ni idea de si la Fosfoetanolamina funciona, pero sí sé que la histeria que ha desatado y artículos como éste harán lo contrario: que lea lo que haya disponible en bases de datos médicas acerca de ella.

    Una vez que estudias la bioquímica del cáncer comprendes meridianamente que NO son más de 200 enfermedades. Sólo interesa que así sea para fabricar más de 200 fármacos. Y esto que me sonaba a conspiranoia hace una década es para mí un axioma.

    TODOS los cánceres tienen un exceso de glucólisis y glutaminólisis (y consumen un exceso de glucosa y glutamina), Su malignidad está asociada linealmente al nivel de hipoxia (HIF-1alfa), ácido láctico, inflamación y autofagia. Y esto provoca la expresión de factores angiogénicos. Tienen un exceso de anhidrasa carbónica y ATPasas disminuidas. Los niveles de glutatión del cuerpo sano de los enfermos es generalmente bajo y los del cáncer elevado… podría seguir una semana relatando similitudes de todos los cánceres, pero mejor te confirmo que todos esos millones de investigación son una pérdida de tiempo mientras se enfoquen en un paradigma que no va a dar resultados jamás.

    Pero que YA los está dando cuando decides hacer algo diferente y enfocarte en el metabolismo tumoral en vez de en millones de ‘mutaciones’. La Fosfoetanolamina se usa para fabricar esfingolípidos, y, por ejemplo, Minerval, un fármaco elaborado por la empresa Lipofarma, está dando resultados con gliomas y melanomas sin efectos secundarios. Si ese camino produjera el mismo beneficio que la multiplicación de fármacos, el cáncer estaría curado hace décadas con la décima parte de lo invertido hasta ahora. No sé si la Fosfoetanolamina funciona, pero las sospechas preliminares son mayores que las que había con cualquiera de las quimioterapias actualmente comercializadas. Lo que pasa es que sigue siendo ‘unproven’ porque nadie pone el dinero para probarla con significación estadística

    La histeria de la gente procede de la completa ausencia, en el 92% de los cánceres, de gran parte de las medidas terapéuticas estándar. Y hace 10 años era un completo convencido de que quien dijera tal cosa no era más que un ignorante y un conspiranoico. Ése debería ser el foco de discusión: el porqué de esa histeria, el porqué no se extienden pruebas en fase III a compuestos que lo merecen

    O entiendes estos conceptos o no entiendes nada. Y perdón que sea tan directo, pero los ‘científicos’ de salón hacen tanto daño con su desinformación como los auténticos manipuladores de internet, que los hay a patadas.

    Un saludo

    Alfonso Fernández http://cancerintegral.com

    • Ignacio Amigo says:

      Hola Alfonso, gracias por tu comentario. Te respondo por partes:

      – La opinión de que el cáncer es un conjunto de enfermedades no es mía, sino de mucha gente que trabaja en el campo. Como ves, mi enlace lleva a la página del NIH americano. Entiendo que puedas discrepar de esta idea y que opines que atacando el metabolismo del tumor puedas encontrar una cura general para el cáncer. Pero como dices en tu blog, el efecto Warburg se conoce desde hace 100 años, y yo no creo que haya una conspiración mundial para que no se descubra una cura y así poder vender fármacos.

      – Mi texto no va de si la fosfoetanolamina funciona o no (más sobre eso en seguida), sino de cómo se desarrollaron todos los acontecimientos que la rodean: fabricación de un compuesto en condiciones inadecuadas, distribución sin prescripción médica ni estudios que lo avalen, recomendación a los pacientes de dejar la quimioterapia y los mil procedimientos judiciales que ha generado.

      – Desde que escribí este post ha habido algunos avances en el tema. Una comisión independiente ha investigado los efectos de las cápsulas de fosfoetanolamina. En primer lugar han visto que tenían una baja pureza y contenían varios otros compuestos. Luego han testado los compuestos por separado y juntos en ensayos en células. Puedes ver los resultados aquí ( http://www.mcti.gov.br/relatorios-fosfoetanolamina). El resumen es que parece que sólo hay un pequeño efecto cuando se usa a concentraciones muy altas, y es menos eficaz que otras sustancias que ya existen y que se usaron como controles en los experimentos. Por lo tanto, no, las sospechas preliminares no son mayores que las que había con cualquiera de las quimioterapias actualmente comercializadas, como dices. Escribí sobre el tema aquí: http://www.thecanary.co/2016/04/06/new-cancer-pill-authorised-despite-lack-evidence/

      Mucha suerte en tu búsqueda y en la lucha de tu pareja. Un saludo,

      Nacho

      2016-05-13 8:56 GMT-03:00 Atresillando – El blog del Sr. Tresillo :

      >

      • Gracias por tu respuesta, pero los malentendidos continúan:

        – Ya sé que la idea del cáncer como varias enfermedades no es tuya, sólo faltaría. De hecho el señor Barbacid sostiene que son más de 200. Pero que mil institutos y ‘prestigiosas’ universidades y cebntros de investigación lo sostengan no significa que estén en lo cierto. Desde 2011 la hipótesis del cáncer como enfermedad metabólica cobra cada vez más fuerza y si no tiene más es porque asumir ese paradigma implicaría una debacle de beneficios. El PET (prueba que se usa todos los días para diagnosticar CUALQUIER cáncer, usando análogos de glucosa o aminoácidos), se basa en ese paradigma. Curioso que no se emplee también para tratar
        – Lo de que warburg lo dijo hace más de 100 años ¿qué significa? ¿Que es algo ‘antiguo’ y por lo tanto ha debido de ponerse a prueba y resultar falso? No. Nuevas revisiones están demostrando hasta qué punto tenía razón y realmente la mitocondria está dañada en las células cancerígenas. Pero asumir un paradigma de mutaciones era extraordinariametne rentable, como el dinero dstinado por Nixon en la ‘guerra contra el cáncer’ demostró: las emrpesas ganaron dinero en incrementos exponenciales cada año y el cáncer se cura ahora tanto como hace 5 décadas, no importa si te crees o no lo que aparecen en los periódicos.
        – La fosfoetanolamina en concreto me importa un bledo. Sólo he leído tangencialmetne cosas acerca de ella pero jamás la he aconsejado en el blog debido a que no encuentro a qué agarrarme para recomendarla. Sólo me ha servido de ejemplo, pero hay decenas de otras sustancias que sí tienen esa evidencia potencial, mucho mayor que cualquier quimio y no se usan porque ‘no hay evidencia real’, lo que quiere decir que nadie ha puesto la pasta para pasar de pruebas en fase II a pruebas en fase III (y así obtener una signifación estadística), porque son extraordinariamente costosas y sólo una multinacional tiene la capacidad de poner en práctica. Por lo tanto permanecerán en el limbo para que en blogs ‘zientíficos’ sean desacreditadas
        Muchas quimios NO han demostrado JAMÁS que sirvan para nada porque 1: no se han publicado sus resultados (como lo oyes) o 2: han usado variables subrogadas para medir el ‘éxito’ como, por ejemplo, reducción del tamaño del tumor y luego resulta que NO alargan la vida o incluso la reducen. Hay estudios que denmuestran que los pacietnes de cáncer de colon de estadio II qu se han tratado con quimio tienen más recidivas y viven MENOS
        – Mientras estas cosas no se expliquen y se expliquen bien blogs como éste sólo darán una idea de que TODO lo que no aconseje un médico ha demostrado que no sirve y que las terapias estandar son muy efectivas, algo que en ambos casos es FALSO y los datos, no la superchería, lo avalan.
        – También inducen la idea de que todo quien diga lo qeu yo digo es un ignorante medio analfabeto que se deja engañar por una web que hablad e velas negras. Eso no es más que reduccionismo y manipulación que perpetúa un sistema, digámoslo con todas las conspiranoicas letras, es GENOCIDA.
        – Llevo 8 años investigando y leyendo CIENTOS de estudios publicados por múltiples centros de investigación de todo el mundo. Los DATOS lo dicen claro. Luego están los prejuicios y las ideas preconcebidas. Creer que lo que te han contado es lo cierto, como que el cáncer es un poderoso enemigo que se produce por la suerte y mutaciones genéticas y que tal vez nunca se cure.
        – Mientras blogs como éste promuevan estas discretas manipulaciones nada cambiará.

        un saludo

  4. Elizabeth García says:

    no puedo creer la terquedad de la gente y te felicito por tu manera de contestar, quisiera tener la misma templanza.

    • ¿Terquedad? ¿templanza? ¿Ha leído usted todos los comentarios con sentido crítico? El abordaje de este blog es muchísimo mejor que el de otros (abiertamente manipuladores), pero sigue basándose en premisas falsas. Mientras personas inteligentes sigan sin entender, DE VERDAD, lo pervertida de raíz que está la investigación científica nada cambiará. Mientras que cada vez que alguien critique este sistema se le tache de conspiranoico o anticientífico, todo seguirá igual, Sigan creyendo que éste es el mejor de los mundos posibles y que realmente se hace ciencia y espero que algún día no comprendan demasiado tarde lo equivocados que están

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