Pedalear con clase

Visto desde fuera, compartir espacio con los coches en la bicicleta puede parecer muy arriesgado. La realidad es que no lo es tanto y la sensación de seguridad aumenta mucho con la práctica. Aunque hay muchas páginas donde podéis encontrar muy buena información sobre cómo pedalear en la ciudad, he juntado aquí unos cuantos consejos que no suelen encontrarse en otras webs y que conforman un estilo de ciclismo urbano que a mi me gusta denominar “pedalear con clase”. Os garantizo que pedaleando con clase no sólo iréis más seguros, sino que además os será casi imposible entrar en disputas con otros vehículos. Y para los que no queráis limitaros a la elegancia en los gestos, os recomiendo la página Cycle Chic, un excelente escaparate de gente bonita pedaleando.

1. Planear bien el recorrido. Antes de salir de casa conviene tener lo más claro posible el camino que se va a tomar teniendo en cuenta tres factores: distancia, inclinación y tráfico, por supuesto intentando buscar el recorrido lo más directo posible, con menos subidas y por calles tranquilas o con carril bici. El peso de cada uno de los factores dependerá de cada persona: yo prefiero dar un rodeo a subir una cuesta o a pedalear por una calle donde los coches circulan muy rápido, pero quien sea más deportista o más intrépido puede trazar rutas diferentes igual de válidas. Páginas como Bikemap dan información de la inclinación de los recorridos. También es importante tener en cuenta qué calles son de sentido único para evitar tener que pedalear en sentido contrario o por la acera, prácticas tremendamente chabacanas y que no corresponden a lo que se espera de un ciclista con clase.

2. Salir con tiempo. Cuando voy en bici casi siempre suelo tardar menos de lo esperado, pero conviene no confiarse. Salir con tiempo permite pedalear con calma e ir más relajado, lo que da distinción.

3. Establecer contacto visual. En cruces, giros, rotondas y situaciones de posible conflicto con otros vehículos siempre viene bien intentar mirar a los ojos a los otros conductores. De esta manera te aseguras de que has sido visto y facilitas la comunicación no verbal para indicar o anticipar los próximos movimientos. Ceder el paso con gesto magnánimo, como si estuviéramos en el Rick’s de Casablanca, siempre queda bien.

4. Respetar las normas. Aunque este es un consejo que puede parecer evidente todos sabemos que, por varias razones, no siempre se tiene en cuenta. Sin embargo, hay una buena razón para seguirlo que raramente se escucha: hay que cumplir las normas para fastidiar a los que dicen que no las cumplimos. Es normal oír o leer comentarios en los que se retrata a los ciclistas como personas que se creen mejor que el resto del universo porque no contaminan. Y aunque sabemos que eso es verdad, las normas de etiqueta del ciclista elegante sugieren no mostrarlo. A mi me encanta llegar al semáforo en rojo y, mientras siento como los coches de alrededor aguardan impacientes a que me lo salte, pararme tranquilamente a esperar el verde.

5. Sonreír. De todas las ventajas de desplazarse en bicicleta mi favorita es que es muy divertido. No se me ocurre mejor forma de convencer a más gente a dejar el coche en casa que enfrentar a la ira del tráfico la sonrisa del ciclista. No en vano uno de los slogans de la Bici Crítica es “Alegría entre tus piernas”. Sonrío y agradezco cuando me ceden el paso y no tengo prioridad. Sonrío y agradezco cuando me ceden el paso y la tengo. Sonrío cada vez que tengo ocasión para hacerlo.

A modo de moraleja, concluyo con un último consejo que engloba a todos los anteriores: cuando vayáis pedaleando y os encontréis en una situación donde no sabéis como actuar pensad: “¿Qué haría Humphrey Bogart si estuviera en mi lugar?”. Quizás este sea el principio de una maravillosa amistad con tu bicicleta.

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2 Responses to Pedalear con clase

  1. Raúl says:

    Son unos conselos muy útiles. Como peatón, me quedo con eso de no circular con las aceras; cada vez más a menudo se ven circular a ciclistas por las aceras, a toda pastilla y muy cerca de los peatones. Yo he sido ciclista en alguna ocasión y lo que da más miedo es que los coches te pasen cerca y muy rápido; por lo tanto, los ciclistas no deberían hacer lo mismo con los peatones. Me encanta eso de pedalear con clase! Un abrazo

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