Mitos y leyendas

Últimamente me pasa mucho eso de escuchar una historia o leer una noticia y tener la sensación de haberla escuchado antes. Oigo discusiones sobre problemas actuales y me encuentro con argumentos viejísimos. En parte creo que se debe a nuestra poca capacidad de elaborar opiniones propias. Repetimos rumores, lugares comunes, tópicos y clichés. Lo hacemos cuando hablamos de política (“El rey nos trajo la democracia”) o de deportes (“Alonso debería haber usado neumáticos de lluvia”), a veces calcando las frases y únicamente añadiendo al principio un “Yo creo”. Y claro, se aprovechan de nuestra estupidez para colárnosla una y otra vez y amoldar nuestra opinión. Lo que sigue es una pequeña selección de historias que he escuchado durante las últimas semanas aquí con sus correspondientes equivalentes españoles. Mientras tanto, sigo esperando el día en el que alguien llegue al laboratorio contándome la historia del bote de mermelada y Ricky Martin en versión brasileña (con Neymar y queso catupiry, por ejemplo).

Los programas de intercambio son vacaciones pagadas

Con los recortes en las becas Erasmus algunos españoles de bien aprovecharon para denunciar que en realidad esas ayudas sólo servían para que los alumnos se emborrachasen y pusiesen los cuernos a sus parejas, y refieriéndose a los estudiantes como los “orgasmus”. Aquí existe un programa de intercambio para alumnos de carreras investigadoras denominado “Ciencia sem fronteiras“, aunque ya ha habido ocurrentes a los que les ha faltado tiempo para hacer un juego de palabras molón (“Turismo sem fronteiras”) para denunciar que algunos de los alumnos aprovechan el intercambio… ¡para viajar! Vaya desfachatez… Con un comentario anónimo y unos cuantos tweets, el autor destapa este gravísimo caso de desvío de dinero para fines lúdicos. Porque claro, se empieza queriendo ver la torre Eiffel y se acaba reivindicando derechos laborales a la francesa.

Se excluyen porque quieren

Hubo una época en España en que era habitual contar que a los gitanos a los que se les daban viviendas de protección oficial hacían alguna de las siguientes cosas: 1) subir burros a casa en el ascensor 2) desmontar la casa para venderla por partes y luego volver a ocupar un terreno baldío. He escuchado algunas de estas historias recicladas y adaptadas a los favelados. Una de ellas contaba que un tipo que era dueño de un terreno ocupado por favelas ofreció “comprar” a buen precio cada vivienda para poder construir un edificio. De un día para otro, el número de favelas se duplicó para poder sacar más tajada. A pesar del juego sucio, el honesto empresario pagó y los favelados salieron del terrreno… para ocupar el de al lado! Si es que hay gente que no quiere prosperar… Y otra historia más análoga a la de los gitanos habla de una favela que fue remodelada y mejorada por el gobierno y que sus ingratos habitantes vendieron después al mejor postor. La idea que subyace a todas estas leyendas es que los excluídos son excluídos porque quieren, que aunque uno les intente ayudar ellos son así, egoistas y ambiciosos, y que por lo tanto tienen lo que se merecen. Los miembros de la clase media podemos respirar tranquilos, no somos cómplices de las malas condiciones de vida de nadie, ellos están así porque quieren.

Manifestantes y terroristas

En general, al poder le gustan manifestaciones pequeñitas y con reivindicaciones difíciles de llevar a la práctica. Cuando la cosa crece y el apoyo crece, el asunto se vuelve más complicado de gestionar. Por suerte, para estas situaciones el poder cuenta con una estrategia que suele funcionar bastante bien: desprestigiar a los manifestantes. La opción light es usar ese clásico de “es gente de fuera que viene aquí a liarla”. Son los famosos “violentos itinerantes” de las revueltas de Gamonal, por ejemplo, En esta línea, hoy mismo he escuchado la misma historia sobre las manifestaciones en la Universidad de São Paulo que están teniendo lugar estos días. La alternativa “pesada” es vincular de forma gratuita a los manifestantes con algún grupo terrorista. En España se hace a menudo con ETA (todo es ETA, desde la PAH al 15M). Aquí en Brasil se ha empezado a hacer con las revueltas de estos días. Primero se hizo centrando la cobertura de las manifestaciones en sus elementos más violentos, los Black Blocs. Como eso parece no haber surtido demasiado efecto, ahora la idea es vincular a esos Black Blocs (y de paso las protestas) con el PCC,  “Primeiro comando da capital”, una organización criminal que vive de la venta de drogas y que tiene fama de ser extremadamente violenta. La idea que subyace es que al final todo es lo mismo, y el que hoy pide derechos, mañana pondrá bombas.

tumblr_lxff3lNsVV1r6mefjo1_500

(imagen tomada de laguarida.tumblr.com)

Advertisements
This entry was posted in Cultura brasileña and tagged , , , , . Bookmark the permalink.

3 Responses to Mitos y leyendas

  1. Angel Amigo says:

    Sin duda,macada día me gusta más como escribes pero, que te quede claro que …. EL REY NOS TRAJO LA DEMOCRACIA.

    Angel Amigo

    El 12/06/2014, a las 15:51, “Atresillando – El blog del Sr. Tresillo” escribió:

    > >

  2. Marta V says:

    Gran post Nachete, tristemente cierto y estupendamente escrito.besoooooooosssssss

    • Bradomin says:

      Gracias, Martita 😉

      On Fri, Jun 27, 2014 at 10:14 AM, Atresillando – El blog del Sr. Tresillo wrote:

      >

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s