Violencia en São Paulo

Las primeras veces que busqué información sobre São Paulo en Google sólo encontré noticias relacionadas con la violencia de la ciudad. Cuando llegué y superé la sorpresa de no haber sido asesinado volviendo del aeropuerto, decidí que en este blog no escribiría sobre lo peligrosa que es la ciudad, sino sobre todo lo demás que hay en Sampa. Hoy, sin embargo, voy a hablar de peligrosidad y violencia. ¿Por qué? En primer lugar porque el miedo es en gran parte responsable de muchas de las cosas que veo a diario en São Paulo, desde la arquitectura de la ciudad a los hábitos cotidianos de sus ciudadanos. Pero también escribo con la esperanza de que el próximo pardillo que decida viajar aquí y teclee busque información no venga tan acojonado como lo hice yo.

Si le preguntas a un paulistano si São Paulo es peligroso, nueve de cada diez personas te dirán que sí. En lo que ya no se pondrán tan de acuerdo es en qué es lo peligroso de la ciudad: el que va en coche te dirá que ir en autobús, el que vive en la periferia te dirá que el centro (y viceversa) y en general todo el mundo te dirá que, menos su barrio, el resto es poco seguro. Es decir, cada persona tiene una percepción diferente de dónde está el peligro. Cuando indagas sobre casos concretos te encuentras con todo el espectro posible: desde gente que lleva aquí toda la vida y nunca le ha pasado nada, hasta los que llevan un par de años y les han asaltado varias veces, pasando por todos los estados intermedios. A menudo la gente cuenta que no ha sufrido robos en los últimos tiempos, pero si hace diez o doce años. Echando un vistazo a las estadísticas se explica esta situación. São Paulo ha disminuido sus índices de criminalidad en los últimos diez años de una forma espectacular, pasando de ocupar los puestos de cabeza a ocupar los de cola:

tasas de homicidio por 100 mil evolucion

En realidad, y contra lo que podría pensar cualquier extranjero, en Brasil las regiones con más homicidios y muertes violentas se encuentran en la zona del nordeste, no en São Paulo o Río.

tasas de homicidio por 100 mil

Aún así, en números absolutos, en São Paulo sigue habiendo bastantes incidentes, algo normal si se considera que hay diez millones de personas en la ciudad, veinte si se incluyen las regiones periféricas. Esto permite que los medios incluyan a diario historias escabrosas de asaltos, balas perdidas, arrastões y asesinatos. El formato de programas de televisión como Cidade Alerta, que se emite de lunes a sábado en horario de gran audiencia, es abiertamente sensacionalista. Por ejemplo, una cámara de seguridad recoje un asesinato y mientras la imagen se ve de fondo en bucle, un presentador habla de forma chabacana e incita al odio mientras reclama más seguridad.

Y aquí entramos en otro elemento fundamental asociado a la violencia: el miedo produce dinero. Mucho dinero. La mayor parte de los edificios, sobre todo en las zonas donde viven personas de mayor poder adquisitivo, cuentan con porteros y cámaras de seguridad. La gente usa el coche por miedo a que le roben en el transporte público y eso hace que gasten en gasolina, talleres, garajes, parkings (y de paso generen algunos de los mayores atascos del mundo). A falta de coche privado, el que puede usa taxi. En tiendas, restaurantes y, por supuesto, bancos, es normal ver seguridad privada. Y como las personas perciben la ciudad como algo peligroso, ¿adivináis dónde deciden pasar su tiempo libre? Pues en centros comerciales, a salvo de armas y robos, y donde de paso se puede uno comprar un helado o unas zapatillas de marca.

El problema es que el miedo también genera odio. El cansancio de una parte de la población hace que se justifiquen comportamientos atroces contra los delincuentes, como el de los justicieros de Río de Janeiro que desnudaron y ataron a un adolescente a una farola usando un candado de bicicleta. Y como ese, muchos otros casos. Los comentarios que suelen acompañar a noticias de supuestos ladrones tiroteados por la policía o por justicieros anónimos tampoco suelen ser dejar en buen lugar al género humano. Sin ir más lejos, la mujer que denunció el episodio del adolescente atado a la farola ha sufrido amenazas por Internet. Para haceros una idea de lo que estoy hablando podeis echarle un vistazo a las perlitas que sueltan los youtubers que vieron este espectacular intento de robo, frustrado por un policía de paisano que dispara a uno de los ladrones.

Otros internautas tienen un afán más constructivo, como los que han creadola plataforma Onde fui roubado, una herramienta colaborativa que permite mapear robos, hurtos y asaltos en varias ciudades de Brasil, incluída São Paulo. No estoy muy seguro de su utilidad, pero por lo menos sirve para hacerse una idea de qué ocusas ocurren en qué partes de la ciudad.

Acabando, en qué quedamos, ¿es São Paulo realmente peligrosa o es todo un montaje para generar miedo y sacarnos el dinero? Mi opinión es que estar en São Paulo no es como estar en Lausanne o en Ginebra (entre otras cosas, aquí es mucho más difícil abrirse una cuenta bancaria), pero tampoco es zona de guerra. Siempre es recomendable tener precaución, especialmente de noche y/o en zonas poco transitadas, pero una excesiva paranoia te puede volver loco e impedirte disfrutar de algunas de las buenas cosas que tiene la ciudad.

(Las estadísticas que acompañan este post las he tomado de http://www.mapadaviolencia.org.br)

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4 Responses to Violencia en São Paulo

  1. Angel Amigo says:

    Es una pena que no empezases antes con este blog. Ya se que cuando eras más pequeño, no teníamos esta dimensión de medios informáticos.

    Digo esto porque, ya sabes lo aficionado que he sido yo a la lectura, …., si embargo, cada vez que leo uno de tus escritos, me gustan más. Me encanta como escribes y me enorgullece y emociona, en muchas ocasiones, la lectura de tus narraciones.

    En fin, no conseguiréis que me lea El señor de los anillos pero, con mucho gusto e ilusión, seguiré disfrutando con la lectura de tu blog.

    Eres un fenómeno!!!!!!!

    Angel Amigo

    El 17/04/2014, a las 15:31, “Atresillando – El blog del Sr. Tresillo” escribió:

    > >

    • Bradomin says:

      ¡Gracias, padre! Tú sí que eres un fenómeno 😉

      El 18/04/2014, a las 05:16, “Atresillando – El blog del Sr. Tresillo” escribió:

      > >

  2. Paul says:

    Amigo, a partir de 2011 hemos vuelto a ver en SP subir los niveles de violencia hasta niveles de 2007 (taxa 15), si actualizas tus datos veras que 2011 fue un punto de inflexión. São Paulo es una ciudad violenta, si.
    En mi oficina, todos han sido asaltados, robados e incluso secuestrado. Y digo todos incluyendome. Desgraciadamente es con lo que nos toca convivir. Los arrastãos son cada vez más comunes, si eres mujer y vistes al estilo “europeo” debes tomar mucho cuidado en tren/bus, ya no solo porque te roben, si no porque te toquen o cosas peores.
    Yo personalmente no le tengo miedo al robo, pero si a la violencia que conlleva, hemos visto casos de muerte ya no por bala sino por las quemaduras de un asalto con fuego (En berrini, nada de afueras)…
    buen blog, me lo voy a leer.

    Saludos.

    Otro español exiliado en SP…

    • Bradomin says:

      Joe, pues ya lo siento… En mi entorno también he oído anécdotas de experiencias violentas, aunque convivo con muchas personas a las que nunca les ha pasado absolutamente nada. Y es cierto que las estadísticas engañan y son fácilmente manipulables según qué datos se enseñen (muertes violentas, atracos, etcétera). A mi me costó mucho hacerme una idea de cuánto de peligroso era realmente porque noté que realmente los medios promueven esa visión de ciudad peligrosa y mucha gente la repite. En Madrid también ocurren muchas situaciones violentas pero no tienen tanta repercusión. Sin ir más lejos, la última vez que estuve en Madrid hablé con una amiga a la que le habían atracado en su local de trabajo a punta de pistola y con unos amigos a los que les habían entrado en casa mientras dormían. Y sin embargo esas situaciones no salen en los periódicos, o al menos no se les da tanta cobertura. Yo no me muevo con tanta tranquilidad como en España, evito calles oscuras o poco transitadas, y soy consciente que aquí el acceso a las armas es mucho más fácil que en Europa. Pero, sin negar lo violento de la ciudad, creo que el exceso de paranoia hace que se dejen de disfrutar muchas cosas de la ciudad. Ojalá los próximos gobiernos se comprometan seriamente con reducir la brecha de la desigualdad.

      Gracias por leerme, cuando quieras nos tomamos unos chopps 🙂

      2014-08-18 15:24 GMT-03:00 Atresillando – El blog del Sr. Tresillo :

      >

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