Sodoma y Gomorra

Yo no sé si mi visión del asunto estará muy sesgada, pero la verdad es que desde que llegué a Sao Paulo casi todo el mundo que he conocido es gay. Bueno, una afirmación así quizás suena un poco exagerada, pero os puedo asegurar que no lo es tanto como se podría pensar.

Ahora mismo en mi laboratorio hay, además de servidor, cinco chicos: tres estudiantes de fin de carrera, un doctorando y otro postdoc. De esos cinco, todos menos el doctorando son abiertamente homosexuales. Y bueno, el doctorando, tampoco es que sea el colmo de la heterosexualidad. De hecho, uno de los estudiantes presume de ser capaz de adivinar la sexualidad de los hombres por su caligrafía y su análisis del doctorando dice algo así como “lo probé y me gustó, pero por si acaso no probé más”. Ante este panorama, algunas voces ya se han pronunciado sobre mi como “la esperanza heterosexual del laboratorio”. Vale, direis, has caído en un laboratorio gay y estás generalizando. Pero es que en el laboratorio de al lado ocurre tres cuartos de lo mismo, porque de los cinco fulanos que hay, cuatro son gays y el quinto usa colonia.

En cuanto a mi vida fuera del trabajo, ahí se puede decir que me lo he buscado más, ya que mi casa está situada en pleno barrio gay, pegada a la famosa calle Frei Caneca, más conocida como Gay Caneca. Ello hace que cuando en el supermercado todo sean camisetas apretadas y que el presidente de mi comunidad de vecinos sea un poco loca.

Personalmente me gusta la naturalidad con la que la gente vive su sexualidad.  De hecho, me descojono porque los chavales de mi laboratorio rondan los veinte (uno de ellos ni los ha cumplido) y tienen ex y todo. Algunos a esa edad no sabíamos, casi, casi, ni por donde meábamos.

Claro que hablo de un sector minoritario y bastente elitista (estudiantes universitarios, vecinos de un barrio céntrico y relativamente caro), pero muy desencaminado no debo ir cuando la manifestación delorgullo gay de Sao Paulo es la más multitudinario del mundo. Por lo que cuentan, el evento es un cachondeo donde predomina la llamada pegaçao, aunque este año estuvo algo deslucido por la lluvia.

Lo cierto es que las cosas están cambiando en todas partes y son varias las empresas que empiezan a aprovechar la situación para intentar captar al cliente gay y sacarle los cuartos, dinero al que los economistas han bautizado como pink money. En este sentido, MacDonalds, que de capitalismo y ganar dinero sabe un rato, sacó en 2010 un anuncio para la tele cuanto menos curioso:

Sobre la situación particular en Brasil os dejo el enlace a este interesante artículo en Forbes.

Como algunos pensareis que el título de este post puede ser políticamente incorrecto (cuando en realidad es un guiño a Proust), me despido con mi frase favorita sobra la discriminación, una frase socorrida y que siempre hay que tener a mano si en algún momento alguien os juzga como intolerantes. Reflexionad sobre ella y usadla si os veis en algún apuro. Ahí va:

“¡Pero cómo voy a ser homófobo yo, si tengo un amigo gay!”

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3 Responses to Sodoma y Gomorra

  1. juanibiris2 says:

    Muy bueno lo de ”usa colonia” jajaja.

  2. Guzmán says:

    Enorme Nacho!
    Otro clásico: “Yo no soy racista pero…”

  3. M.V says:

    jajaja muy bueno, conque la gran esperanza heterosexual ¿eh?, siempre dije que llegarias lejos 😉

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